Llevar el cuerpo al límite solo como satisfacción y reto personal. Estúpido, estéril e inexplicable para casi todos y forma de vida para solo unos pocos.

martes, 30 de agosto de 2011

La chufla del 30

Eyaculador precoz busca mujer para...
bueno, ya da igual..

martes, 23 de agosto de 2011

La cajita de los puntos Movistar


¡Me lo he conseguido sacar del bolsillo! Ya no viene conmigo.

El telefonito, esa caja con botones que han conseguido meter en nuestras vidas y ponerlas al revés creándonos tal ansiedad que si no suena de vez en cuando nos llevamos sobresaltados la mano al bolsillo ¿Estás estropeado? ¿Quieres sonar maldito cacharro? ¿Nadie quiere saber de mi?

Esa ansiedad que provoca que continuamente estemos esperando "la llamada de nuestra vida", esa llamada que normalmente no llegará.

De su mano hemos aprendido a reduplicar nuestra mala educación y tomarla como una actitud normal en nuestra vida. Da igual si estamos en una reunión, charlando en la barra de un bar, o escuchando el problema que nuestro mejor amigo solo nos confiaría a nosotros. RIINNGGGG....perdón me llaman al móvil.

Y ahí se queda, la reunión en el segundo punto del orden del día o el codo de tu amigo apoyado en la barra, de pasmarote, mientras clava sus ojos en tu cogote viendo incrédulo y desesperanzado como te alejas hacia la puerta del bar mientras te llevas el telefonito a la oreja. Mientras, él duda en apurar la cerveza pagar y marcharse a casa preguntándose ¿pero yo que le he hecho? Me acaba de dejar con la palabra en la boca porque a una máquina le ha dado por vibrar cuando se lo empezaba a contar.

Da igual donde estemos, cuando suena el telefonito hay que parar el mundo, el aparato tiene preferencia absoluta sobre cualquier cosa que estemos haciendo o diciendo, o sobre quien nos acompañe y la importancia de lo que nos esté contando.

El telefonito es ese aparato que ha conseguido convencer a todo el mundo y a ti mismo, de que siempre, a cualquier hora, en cualquier minuto, tienes que estar disponible para quien te llame, dejar todo y descolgar.

Me lo he conseguido sacar del bolsillo. Ya no viene conmigo.

He podido concluir que hay vida detrás del móvil, que hay amigos a los que escuchar sin que este maldito cacharro me interrumpa y que, quien me quiera localizar, seguro que puede esperar a que tenga un momento, en otro momento, para él.

“Este es el contestador de Ignacio, ahora está trabajando, charlando con un amigo o dando un paseo con su compañera, cuando termine, le devolverá la llamada”.

...La cagué. Me acabo de pillar con los puntos de marras un Iphone y otra vez liado con el aparatito en el bolsillo.

¡Suéltame asqueroso. Déjame en paz. Déjame vivir!

jueves, 18 de agosto de 2011

La chufla del 18

Me he aprendido la guía telefónica…
- ¿De memoria?
- ¡No, si te parece razonándola!

viernes, 12 de agosto de 2011

El oso y el bolso

Estaba echando el amanecer por eso de pasar el rato en un atasco en Recoletos, admiraba a diestra y siniestra la que nos tiene liada nuestro alcalde con las obras y rumiando que mosca le ha picado para cambiarnos de ubicación el oso y el madroño y mudando unos metros la estatua de Colón.

Empezaba a conjeturar –por pensar en algo más que nada- que en algo hay que gastar lo del plan E y los impuestos que nos va a encalomar nuestra presidencia, pero no encontraba explicación convincente que me sosegara el sentir.

Mi desazón crecía, cuando antes de volverme loco y empezar a hacer sonar mi bocina, se me ha distraído la mente en mi cavilación viendo pasar por la acera una estirada mujer de ganso andar con su bolso bien amarrado a la mano, detrás otra, y otra, y otra. Todas llevaban un estúpido bolso de colores, con tremenda asa, unos corvos, otros minúsculos, los más, grandes, tan grandes que podría entrar un melón en su interior y que alguna casi arrastraba por la acera.

Miro más lejos y veo en un semáforo, esperando su turno de paso para escalar por las obras de nuestro alcalde, más mujeres, todas, pero todas retodas y también las requetetodas, con su estúpido bolso colgando de una extremidad.Me aburría una barbaridad viendo pasar mi vida en un tapón inmóvil de coches, y cuando no tienes la mente ocupada en asuntos constructivos, la ocupas en divagaciones majaderas que te hagan pasar este trozo de vida que el alcalde te ha dedicado moviendo un oso.

¿Qué llevan en ese estúpido colgajo de su brazo que les afea el andar, pierden la compostura y les deja un hombro alicaido y triste?

¿Qué rayos pueden llevar que no llevemos nosotros para ir tirando de 3 kilos de su brazo y les valga la pena?
Niñas y mozas, maduras y ancianas, secretarias y agentas de movilidad, ministras y juezas, anchas y flacas, médicas y ateesas, jamelgas, flamencas, pizpiretas, garzas y garrulas. Joder, todas retodas y además las requetetodas.
Nosotros no necesitamos bolso para salir de casa, nos cabe todo en los bolsillos, llevaremos lo mismo que ellas, -digo- la cartera, las llaves y el telefonito.
¿Y ellas? ¿además...?

¿El otro medio metro cuadrado de espacio de esos estúpidos trastos colgantes de su brazo son para un polvorete, un lapicero para pintarse la raya y una tiza roja para tiznarse los hocicos?

Lo más inexplicable en mi lento deambular entre las obras madrileñas es comprobar que son todas, pero todas retodas y también las requetetodas. ¿Alguna ha pensado que el brazo derecho puede bailar vacío y elegante en ritmo y comparsa
con su vecino?
¿Y lo que ganarían en elegancia, prestancia, garbo y salero?
¿Y todo por un polvorete para untarse el forro, un lápiz para dibujarse una raya y una tiza roja para embadurnarse los hocicos?
Y mientras el alcalde...... dale con el oso.

jueves, 4 de agosto de 2011

Los perros y el oxtión

A las buenas tengan ustedes.

Aquí me hallo, escribiendo que no rodando. Ayer salidita en solitario crecido por las pocas caídas que tengo últimamente, pues nada, crecido como digo, me encuentro el desvío de la "Rompepiernas" (la puta Rompepiernas).

¡Hombre Ignacio! me digo a mi mismo de mí todo pletórico, ¿hacemos un poco el cabra?..... .....No se, me contesto (a mi mismo de mi), voy solo y como me calce un leñazo aquí, hasta la próxima Rompepiernas Popular que pasen mis amiguetes, no pasa nadie, para esa fecha me van a recoger el esqueleto y seguro que algún mariconcete me roba mi reloj y no lo entrega a mi viuda (la mía).

Vengaaaaaa cagadete me dice mi otro yo, (la cabroncilla de mi sombra que me sigue a todas partes y me malmete) Bueeeeeno venga ya verás como la cagamos.

Me subo parriba como quien no quiere la cosa y alaaaaaaaaaaaa a botar más que un yoyo.

Tomaaaaa pedrusco, y otroooooo, toooomaaa rodera, soy la ostia, juer como controlo, alaaaaa piedrá superááááá..........je, je, ..........OXTIÓN , mi bicicleta 3 metros más arriba y yo sin moverme.

Reaccioné al cabo de unos minutos de estar inmóvil mirando al cielo (ni una perseida oye), claro eran las 6 de la tarde.

Bueno, maltrecho me levanté como pude y seguí arrastrándome a casa hasta que....... ¡cagondié el puto pastor de todas las tardes !Una mastina recién parida, su chulo, el mastín fornicador que la preñó y 2 chucharros más, de esos chillones que siguen el cotarro, detrás de mis canillas.

¡Virgen Santa de la pata quebrá! Como me enganchen, de baja un mes sin un cacho pata.

El pastor (el puto pastor): Leonaaaaaaaaa fiiiiiiiiiiiiiiii ¡Serás maricón pastor de tres a cuarto!!!!!, ¿quieres dejar de silbar y sujetar a la puta perra?

¡Ignacio! (sigo hablando de mi) pedealea que la preñá esta quiere muslete. Na imposible corría más que yo.

Pastor (el puto pastor): Leonaaaaaaaaaa Fiiiiiiiiiiiiiiiiii. Ni puto caso oyes. Me paro en un arranque de osadía (cagarruta total) me pongo la bici delante y me dirijo a la perra (puta perra) que es la que manejaba el cotarro y la digo en tono solemne pero preciso:
¡¡¡¡PUTA PERRA CAGUEN****** y de paso en tu amo!!!!!!¡

Oye! que la tía se cagó y se retiró y con ella el chulo que la preñó y los perrajos que la rondaban.
Cagondié que control de los animales me ha dao la naturaleza (la puta naturaleza que puso allí al puto pastor y su puta perra fornicá).

Hasta otra majetes, no escribo más que me duelen hasta las muelas de mi caída y necesito descansar. Joder con la Rompepiernas me traquetean todavía las mandíbulas.

Quien a una bici se arrima buena sombra le cobija.

Salid esta noche a mirar el cielo, a ver si andan por ahí las perseidas.

Pedid un deseo y.... ¡¡¡que se os cumpla!!! pero si no es así.....seguid ahí. Luchando.