-Cosas que se hacen deprisa, se sienten despacio.







martes 19 de enero de 2010

¨Código africano"


Se ven cosas tan feas de los que bajamos allí abajo....ni son "moros" ni son monos.

Algunas pautas y algunos trucos.

-Nunca fotografiéis a personas rezando, ni cuarteles o cualquier edificio militar.

-Para hacer fotos a alguien y sobre todo en el sur, hay que pedir permiso y especialmente a las mujeres, a muchos no les gustará y en la cultura musulmana a algunos les puede parecer incluso ofensivo, lo que habrá que respetar, agradecerlo con unas monedas no está de más.

-Enviar las fotos prometidas a los fotografiados.

-Hay que ser moderado en el vestir cuando estemos en zonas masificadas. Una vestimenta “escasa” especialmente en las mujeres puede ser ofensiva en algunos lugares. Igualmente nosotros debemos de eludir el pantalón corto si entramos en alguna zona de culto

-Si estamos en zonas alejadas del turismo es un signo de respeto quitarnos las gafas de sol para dirigirnos a alguien.

-Procurad diseñar vuestros viajes de tal forma que siempre os quede un rato para cruzar una mirada o una sonrisa con alguien, charlar un rato por el idioma de los gestos o echar una mano a quien lo necesite. Siempre vamos con prisa a África y en África, no hay prisa.
.
-Seamos humildes y respetuosos en nuestro trato con las gentes. Somos sus invitados, somos iguales que ellos, personas.

-En África no hay prisa por nada. Por tanto nosotros que normalmente si que la tenemos podemos ser tomados por mal educados, mejor no empezar con “regateos” y “negociaciones” si el grupo está arrancando coches o si no tenemos el suficiente tiempo para dedicarles.

-Nunca rechacéis un té si no es ofrecido "con espíritu comercial" para cerrar algún trato.

-A los niños no hay que darles dinero nunca.

-Encontraremos muchos pidiéndonos caramelos y bolígrafos no es bueno darles porque dejan de ir a la escuela para "vivir" en las cunetas pidiendo, eso queda ya en cada uno, pero si decidís llevar regalos, si son caramelos que sean sin azúcar y nunca, aunque se os echen encima del coche se los tiréis, no son monos, hay que entregárselos en la mano.
Cualquier regalo, lo mejor es entregarlo en las escuelas.

Si es conveniente llevar algo para en casos muy puntuales –cuando nos hagan algún favor- “pagárselo” …camisetas, pelotas, etc.

-Aunque estemos de vacaciones siempre hay tiempo para ayudar a alguien y así devolver un poco de lo que recibimos.

-Hay que tener mucho cuidado con los niños, los ciclistas, los borricos y los carros que van por las cunetas sin tener en cuenta el código de la circulación y los carros sin iluminación.

-En las poblaciones, especialmente en las aldeas, hay que atravesarlas a paso de peatón, evitaremos ahumar a los que allí viven, ahuyentarles el ganado o asustar a algún niño y conseguiremos poder cruzarnos alguna sonrisa con alguien.

-No pagar un precio más alto del justo por bienes o servicios y siendo conscientes de las diferencias del nivel de vida no abusar de ellos.

-Allí la caridad es una ley coránica.......y una buena costumbre para cualquiera...

-Es fácil salir pitando de los hoteles y olvidarnos de dar unos DH a los guardacoches. Pasan la noche allí cuidándolos y es su único sustento. 30 Dh por coche si somos grupo es suficiente.

-Cuando charlemos con ellos no debemos reírnos de forma ambigua en nuestras bromas y que ellos no puedan entender el sentido de nuestras risas.

-Llevad gafas graduadas que ya no uséis para entregarlas a los ancianos –solo en lugares donde no tienen posibilidad de atención médica-. Cuando se las prueben, si les vale para uno de los ojos, le rompéis el cristal del otro.

-Tened mucho cuidado de no contaminar los pozos o ríos con jabón o aceites.

-En los puestos fronterizos, en los controles policiales y en los controles militares ninguno tenemos conocimiento alguno de francés, nadie tenemos conocimiento alguno de inglés, y de español, poco......es la mejor forma de pasarlos rápido.

-En la frontera nos vendrán unos hombrecillos vestidos de azul que son ayudantes de la policía marroquí y adelantan los papeles, si decidís utilizarlos no les deis nada hasta que hayan acabado. 20 Dh. está bien por coche.

-Ya es de "uso obligado" las neveras en Marruecos y por tanto el traslado de grandes cantidades de alcohol. Dado el peligro de las carreteras Marroquíes y de la conducción en pista cuando decidimos ir fuerte –zonas desérticas-, lo aconsejable y dado que vamos en grupo y todos dependemos de todos, que el alcohol de alto voltaje -y de bajo- lo reservemos para las llegadas a los hoteles o cuando hayamos acampado por la noche.

-El regateo es un juego y para ellos un rito. No se debe de comprar como en España. Por norma general hay que ofrecer una tercera parte de lo que piden –para subir siempre hay tiempo- Os pondrán cara de ofendidos o te dirán “¿Estás loco?” y harán aspavientos, no pasa nada, es parte del juego. Haced aspavientos vosotros también.

-Han repartido pistolitas de radar a toda la Gendarmería Real y se lo pasan genial apuntándonos, hay que ir muy atentos, pero mejor es ir a velocidad legal.

-No bebáis el agua de Marruecos. Tampoco para lavaros los dientes o no habrá Fortasec suficiente en el mundo que os pueda ayudar.

-Llevad puesta la antitetánica.


Hay mucha pautas más, cada uno podréis ir haciendo vuestro propio código de conducta y conciencia con la experiencia personal o el de los que ya han viajado porque lo que a uno le vale a otro le puede disgustar.

En cualquier caso, esto es solo una muy particular forma de ver África, cada uno que se cree su propio código de comportamiento y actúe en consecuencia.

sábado 16 de enero de 2010

Cuando no queda cerilla ya, los dedos comienzan a quemar.


Un castillo de naipes, tan complicado y laborioso de crear, carta a carta, con buen pulso, lentamente, con tesón, entusiasmo, ternura y cariño, creando el primer piso y el segundo y otro más pero tan frágil, que una simple brizna de aire lo derriba.

Tanto tiempo en construirlo y tan solo un segundo en caer. No se puede reparar con nuevos naipes, difícil es encontrarlos de la misma medida y el castillo necesariamente cojeará y caerá, o simplemente, será otro castillo ya.

Todo lo que sube, inevitablemente baja, se apaga y muere o muta y por muchos esfuerzos que se ponga en tratar de evitarlo es contra algo que no se puede luchar, lo más, retrasar. Cuando sube, la ilusión, la novedad, la curiosidad de lo desconocido te motiva y te lleva directo arriba pero cuando no lo cultivas, día a día la rutina no tarda en llegar y apaga la ilusión.

Cualquier castillo debe de alimentarse día a día de la misma ilusión con la que nació y se formó, cuando esta dedicación falla el castillo va perdiendo naipes, primero uno y luego otro más y no es posible encontrar otro naipe igual que pueda sostener la zona dañada, solo es cuestión de tiempo, se desmoronará.

Todo, absolutamente todo, tiene un principio y tiene un final. En la mano de cada un está el abonarlo día a día con la misma ilusión y entusiasmo de cuando germinó.

Cuidemos lo que tanto nos ha costado conseguir y que ya por tenerlo, parece que ya es nuestro, que nos pertenece ya y que nunca lo vamos a perder, no es así, a veces es difícil de encontrar, arduo de mantener y fácil, muy fácil de perder y es entonces, cuando más se valora lo que hemos perdido, cuando no lo tienes ya y cuando tu pregunta de que ha sucedido, no tiene contestación ya.

Mi precioso castillo ha perdido muchos naipes ya. Ojalá que cada uno allí donde esté pueda formar su nuevo castillo y preservarlo de cualquier brizna de aire que lo pretenda derribar y que los naipes que queden al final, puedan formar su nuevo y pequeño castillo y que éste, les dure hasta el final.

Si la rutina se apodera de ti, no queda cerilla ya y los dedos comienzan a quemar....

RE-Clasic





























viernes 8 de enero de 2010

Los fabricantes de bicicletas


Les conocí hace años, eran unos críos, el mayor no tendría más de doce años. ¡Ya trabajaban y bien que lo hacían!

Eran fabricantes de bicicletas.

No las hacían como las hacemos aquí, no disponen de ingenieros, ni de técnicos, ni siquiera tienen operarios, las hacen con sus manos.

No tienen convenio laboral, trabajan en su construcción de 12 a 4 de la madrugada, después duermen 3 horas y al amanecer montan en sus oxidadas bicis sin marchas, sin automáticos, sin puños y marchan a Zagora, el pueblo más cercano de sus aldeas, a vender su trabajo durante todo el día a los turistas a 50 dirham (5 euros). Si el turista se “deja” quizás saquen algo más con el que alimentar a sus hermanos.

Yo les he comprado muchas, después debido a mis continuos viajes, tuve el honor de conseguir su amistad y ahora cada vez que voy tratan de regalarme sus bicicletas que ya no me quieren vender, esas bicicletas artesanales, que han construido en la oscuridad de sus techumbres.

Muchas veces me han invitado a sus “viviendas,” y estos pequeños empresarios, trabajadores incansables que han luchado desde muy niños para sacar a sus familias adelante, me han ofrecido todo lo que poseen, me han llenado de regalos que ellos muy bien venderían. Algunos de sus regalos les permitiría vivir si los vendiesen, cerca de un mes a ellos y a sus familias.

Estos fabricantes de bicicletas, ejemplares empresarios ya con 8 y 9 años, no hacen máquinas de aluminio ni de carbono, las hacen de alambre y restos de neumáticos, pero ¡teníais que ver que bicicletas! con que cariño están realizadas, con que cariño me las regalaron. No son de carbono ni de aluminio, son de alambre, pero no las cambio por ninguna.

Omar, Youssef y Lauyan os veo dos veces al año pero cuanto echo de menos esas brillantes miradas que me regaláis cuando me entregáis una de vuestras preciosas bicicletas y cuanto echo de menos esa triste mirada que me dirigís cuando os digo que no os las puedo aceptar.

Aquí en este país “avanzado y desarrollado” solo valoramos una bicicleta si su cuadro es de carbono.


Y para que os cuento esto diréis. Pues no lo sé la verdad, pero cuando hace una año llegué a este fascinante deporte, no pensé que aquí hablásemos de bicis de 1.500 euros como el que habla de un kilo de patatas y un poco más abajo, tan cerca, unos miserables chiquillos, hoy ya adolescentes, trabajen 20 horas diarias para alimentar a sus hermanos construyendo una bicicleta sin marchas, de alambre y de restos de neumáticos.

No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.....¡que pobres somos!